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¿Sabes lo que realmente me cabrea?. El no saber. El no poder. Quedarme quieta, inmóvil con los ojos ciegos por la oscuridad de la ignorancia. La frustración por ser incapaz de escalar el muro que me desafía a cada paso.
Desde que te fuiste intenté varias técnicas para seguir adelante. Y técnicamente, he seguido. El problema es seguir de verdad. Sentir las cosas de forma auténtica. Sentir, al fin y al cabo.
Cada pequeño logro que consigo brilla con fuerza en mi vitrina de los trofeos. Como la primera vez que reí a carcajadas después de aquél día, la primera noche sin pesadillas, la primera vez que fui capaz de hablar de tí en pasado.
Pero siento que no ha acabado y que está lejos de acabar. Siento que la tristeza, antes visceral y flotando en la superficie, ahora es latente, como una sombra. Una vieja amiga que no me abandona. Y me cabrea, me enfada, me pone de los nervios no poder escalar ese muro porque apenas puedo subir dos escalones seguidos.
Sigo caminando, con tu recuerdo en mi memoria. Suelo mirar tus fotos, no por miedo a olvidar tu cara, más bien por convencerme de que sigues aquí, por alguna parte.
Sigo en el camino.
Fiel hasta el fin del camino y tu vida,
No eches de menos un destino más fácil,
Tus pies sobre la tierra antes no hollada,
Tus ojos frente a lo antes nunca visto.
Luis Cernuda
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