miércoles, 30 de enero de 2019

Fa Menor



20:21

Y quizás al silbar una melodía al azar interpretaba sin intención las notas de aquella fantasía que disfrutaba en silencio y a oscuras en mi habitación. Al mismo tiempo que me preguntaba dónde estaba mi lugar, cuál era mi destino, quizá mi destino se labraba por sí solo a la sombra de la fortuna. Quién sabe si esos dos universos paralelos llegaron a encontrarse alguna vez como una tangente descarada que se cruza en el camino del más confuso.

¿Quién me asegura que este es el único universo que existe? A veces me sorprendo mirando tras de mí, esperando encontrar a aquella otra que en días oscuros rasgaba las cuerdas de una guitarra intentando convertir en acordes la desesperación de su alma. Pero me doy cuenta de que hoy es mi mañana, de que ayer es una ilusión, una quimera, un pasado que nunca existió. Tan lejos se me antoja.

Las hogueras no se han apagado, la sal deja su estela en la orilla de una playa en la que nunca estuviste conmigo. Te paseas a placer por mi cabeza, en contra de mi voluntad. Imponiendo tu palabra, tu cuerpo y tu calor. Eres ese otro universo en el que no existo. En el que no existes. Eres la realidad efímera de mis sueños. El impulso de la sonrisa que aparece a desgana. La rebeldía del espíritu libre. La traición silenciosa de la que serás artífice sin sospecharlo.

Te quedas parada en mitad del camino sin saber que existes en cada minuto de mis días. En la imaginación que vuela alzando unas alas que no he inventado yo. Mañana volverás a sonreírme temprano. Mañana será otra realidad, otra fantasía en fa menor.

jueves, 24 de enero de 2019

Batalla



21:07

Búscame allí donde nunca te detuviste. Deja tus huellas sobre mi piel y después vete. Sal de mi vida, sigilosa como acostumbras. Enciende un último cigarro y bésame para que el humo de tu boca me absorba hasta que no pueda distinguir tus formas. Quédate, mejor. Y sigue haciéndome enloquecer, de forma literal, como a ti te gusta. Hazme perder la razón y luego pídeme que te comprenda. Llora y ríe mientras devoras cada palmo de mi piel.

He sentido cada uno de tus suspiros en la noche, te he observado mientras tu pecho oscilaba desafiante entre las sábanas. He recorrido tu cuerpo memorizando cada lunar, cada cicatriz, absorbiendo las partículas del olor que me pierde.

Ahora sí, ahora te despiertas y te vas. Y el frío vuelve a colarse descarado por la ventana y atraviesa los poros de mi cuerpo desnudo. Mis músculos, cansados por la batalla que presentabas la víspera, no responden a la helada corriente que viaja por mi espalda. Tu cigarro sigue aquí, medio consumida la llama. Aspiro despacio, deleitándome en el sabor que tus labios han dejado. Dejo salir el humo que envidia al que salía de tu boca esta noche. Paseo mi mano por la cama y me dejo caer de nuevo en el calor que has dejado.

Y pienso; recreo una y otra vez cada segundo, cada caricia, cada suspiro, cada palabra que me has susurrado al oído, cada gota de sudor que resbalaba por tu cuerpo mientras me atrapabas en tus caderas.

Salto de la cama y corro hacia la puerta. La guerra está lejos de terminar.

"No insistas que te deje o que deje de seguirte; porque adonde tú vayas, iré yo, y donde tú mores, moraré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios."


Rut 1:16

martes, 22 de enero de 2019

Legado



19:45

He caminado por la orilla de este viejo río, testigo de batallas, romances y trifulcas. He visto a los bandidos acechar a sus próximas víctimas, escondidos en la esquina más oscura bajo alguno de los hermosos puentes que cruzan esas heladas aguas.

He caminado por la orilla de este viejo río, testigo de batallas, romances y trifulcas. He visto a los bandidos acechar a sus próximas víctimas, escondidos en la esquina más oscura bajo alguno de los hermosos puentes que cruzan esas heladas aguas.

He escrito palabras de dolor, de esperanza, de pasión, en esta orilla olvidada los días oscuros y concurrida los días en que el sol nos honra con su presencia. He escrito hasta sangrar mis dedos, he leído hasta enrojecer mis ojos. Siempre un libro me ha acompañado, y en la vieja librería del boulevard me esperaban tranquilos otros muchos, sabedores de que un día iría a por ellos.

Ahora me veo postrado en esta vieja cama, a la espera de que la muerte venga a recogerme, como una vieja amiga me tienda su mano y me acompañe silenciosa hasta las puertas mismas del purgatorio. Ella será mi Virgilio y estos libros ajados que llenan mis paredes son el reflejo perfecto de mi propia alma.

Pronto todos serán tuyos, mi joven amigo. Y tengo la esperanza de que los amarás como yo los he amado y los cuidarás como una prudente madre protege a sus pequeños. Ellos son lo único valioso que te legaré. Ellos me han acompañado en mis días más oscuros, siempre me dieron la respuesta a cada pregunta, por absurda, incoherente o desesperada que éstas fueran.

Estos libros serán tu consuelo, tu réplica, tu roca.

domingo, 20 de enero de 2019

A Tiempo



19:33

Se despedían con un último beso a los pies de aquél andén medio vacío. El viejo tren tomaba aire y se preparaba para un viaje entre las heladas montañas de aquella región.

Ella, pañuelo en mano, se secaba dos lágrimas tímidas que apenas se distinguían en sus etéreas mejillas. Él, intentando no rehuir su mirada y al mismo tiempo luchando con el dolor de dejarla ir una vez más.

La joven, frágil en apariencia, sostenía firme aquellos ojos esquivos intentando decir lo que su corazón albergaba. El silbido del tren les recordó a ambos que la despedida no sería eterna, que aquellos preciosos minutos serían cruciales, que aquél momento no se helaría en la nieve de la ciudad a la que daban la espalda.

“No nos robarán este momento”, pensó el joven.

La tomó en sus brazos, se abrazaron como si todos los instantes vividos anteriormente hubiesen sido un ensayo del resto de su vida. Se abrazaron y sin quererlo prendieron cada hoguera que habían intentado mantener en calma.

Justo en el momento en que el tren comenzaba su lúgubre marcha, ella saltó de nuevo al andén con la fuerza de quien deja atrás todo lo que un día fue.

Me quedo

Imagen: Gare Saint Lazare, 1877, Claude Monet

lunes, 14 de enero de 2019

Pasos



20:23

Caminar por caminar. Inercia. Dejando que tu cerebro envíe sus despiadadas órdenes a tus piernas para moverse inconscientemente por estas calles oscuras.

La humedad te ha calado hasta los huesos, el frío hace salir el vaho en cada exhalación, tus dedos casi inmóviles no pueden ya señalar un punto claro en el infinito. Tu camino está marcado y aquella vieja brújula hace años que se cansó de vivir.

De manera que te encuentras perdida en un camino incierto, apenas con lo puesto, un par de cuadernos vacíos y varios lápices afilados que quizá te ayudarán a plasmar los detalles de un viaje absurdo.



Continuará

domingo, 13 de enero de 2019

Amigo



13:55

Proteger con valor el calor de tu hogar. Esa es tu premisa. Competir con todo aquello que se interponga entre tú y lo que te pertenece. Seguirme fiel por toda la casa hasta llegar a la cama y enroscarte a mis pies, dándome el calor antes desconocido.

Felino hábil y astuto, amor sano y amistad pura la que me ofreces. Cariño y comprensión en los días oscuros en los que me sorprendes con tu habilidad para detectar mis flaquezas. La naturaleza te acomodó en nuestro mundo para enseñarnos lo que significa ser auténtico y la casualidad te acercó a mi vida para poner un matiz que ignoraba.

Tus orejas siempre alerta me dan calor en los despertares más fríos y tus dientes afilados me recuerdan que sabes bien lo que no te gusta. Es fácil admirar tu porte durante largo tiempo porque me concedes la quietud que necesito.

Me enseñas cada día una nueva lección, me propones retos distintos, me ayudas a no dejar en el olvido el instinto natural y genuino. La disciplina esencial.

Sé tú mismo.

jueves, 10 de enero de 2019

La Calma


19:00

Te prestaría mis ojos para que pudieras ver lo que yo veo. El movimiento acompasado de tu pecho, tu respiración tranquila, serena. Tu nariz apuntando al cielo y tus rizos derramados en la almohada.

Cierro los ojos e intento evocar cada crepúsculo que hemos vivido. Como un pintor venido a menos intento plasmar en el lienzo de mis sábanas cada pulgada de tu cuerpo. Un bohemio parisino en la penumbra de un destartalado ático del boulevard. Y mientras, te estiras perezosa a la espera de una nueva batalla en la que te sabes vencedora. Nuestra cama, una llanura donde se libran combates por la libertad del placer.

Disfrutas el sabor de la victoria en cada beso que me regalas, tus labios una fuente de triunfo donde con gusto me perdería a la deriva. Tus manos, testigos mudos de mi llegada a nuestro cielo. La paz infinita y el denso silencio de la calma que sigue a la tormenta de los latidos desatados cada noche.

En el alféizar se posa aquél felino que nos acompaña en el ritual de cada amanecer, atento a nuestros movimientos vagos. Se recoge sobre sí mismo y se ovilla en una peluda bola fría tras el paseo de la mañana.

Huele a rocío recién caído en la hierba, a leña recién prendida en la sucia chimenea y a café intenso, casi tan negro como tus ojos.


martes, 8 de enero de 2019

Valiente



20:00

Agarra todo tu dolor y haz una bola enorme. Une tu rabia, tu frustración, las vísceras de lo que en su día fueron tus mejores propósitos y prende un fuego fatuo. Una hoguera de las vanidades donde quemar todo tu mundo anterior, todo ese pasado que te persigue con las fauces abiertas.

Llena una bolsa con lo poco que te queda por conservar, lo poco a lo que aún guardas cariño. Un par de libros, alguna foto y aquél rosario que apretabas fuerte entre tus dedos. El breve legado de tu yo anterior.

Arranca ese viejo y destartalado coche y conduce. Conduce sin rumbo, sin sentido, por instinto. Se amable, se cauto. Haz el bien allá donde vayas y no esperes nada a cambio. Mira atrás si lo crees necesario, pero no regreses. No hay motivo para añorar.

Abandona aquello que te roba tu tiempo, tu felicidad. Abandona todo aquello que puedes tocar. Ve en busca de lo que puedes sentir.

lunes, 7 de enero de 2019

Sigue



20:20

¿Sabes lo que realmente me cabrea?. El no saber. El no poder. Quedarme quieta, inmóvil con los ojos ciegos por la oscuridad de la ignorancia. La frustración por ser incapaz de escalar el muro que me desafía a cada paso.

Desde que te fuiste intenté varias técnicas para seguir adelante. Y técnicamente, he seguido. El problema es seguir de verdad. Sentir las cosas de forma auténtica. Sentir, al fin y al cabo. Cada pequeño logro que consigo brilla con fuerza en mi vitrina de los trofeos. Como la primera vez que reí a carcajadas después de aquél día, la primera noche sin pesadillas, la primera vez que fui capaz de hablar de tí en pasado.

Pero siento que no ha acabado y que está lejos de acabar. Siento que la tristeza, antes visceral y flotando en la superficie, ahora es latente, como una sombra. Una vieja amiga que no me abandona. Y me cabrea, me enfada, me pone de los nervios no poder escalar ese muro porque apenas puedo subir dos escalones seguidos.

Sigo caminando, con tu recuerdo en mi memoria. Suelo mirar tus fotos, no por miedo a olvidar tu cara, más bien por convencerme de que sigues aquí, por alguna parte.

Sigo en el camino.

Sigue, sigue adelante y no regreses,
Fiel hasta el fin del camino y tu vida,
No eches de menos un destino más fácil,
Tus pies sobre la tierra antes no hollada,
Tus ojos frente a lo antes nunca visto.

Luis Cernuda

domingo, 6 de enero de 2019

Camino


21:00

Ahí parado, con los brazos colgando, los párpados medio abiertos casi por inercia, la mirada perdida, entornados los ojos por el humo de un cigarro triste que se consume pegado a tus labios.
No sabes a dónde te diriges pero tus pies se mueven, estímulo constante, costumbres adquiridas. Miras a tu alrededor y te preguntas dónde está el sol que te prometieron. Decides salir del agujero y te encuentras con el frío y el hielo, con hojas cayendo de árboles decrépitos.
Pasas frente a los museos y las fuentes que decoran tu amada ciudad y te detienes un instante a contemplar, a escuchar el murmullo del agua que derrama por la boca un siniestro angelote de piedra. Te mira con ojos ciegos de cemento y una siniestra sonrisa.

Al final del paseo te parece ver una figura familiar, un destino anhelado. Comienzan a sudarte las manos, hiperventilas, tiemblas, sientes que se para un instante tu corazón. La figura se hace más nítida, vas distinguiendo los contornos.

Sin apenas percatarte, empiezas a caminar más deprisa, una corriente que te arrastra irremediablemente hacia esa dirección. Estás llegando y apenas puedes creer que siga ahí. Te estaba esperando, la casualidad o quizá el destino te han llevado hasta allí.

Y de pronto, tu día cobra sentido, la mañana se colorea con el azul celeste del cielo porque las nubes se han ido cansadas de que las ignores. Ahora los árboles son frondosos, las fuentes son hermosas y el arrogante angelote se convierte en un aliado.

Aquél puesto de libros antiguos de segunda mano sigue abierto.

jueves, 3 de enero de 2019

Un pensamiento

19:45

El mundo se va a la mierda. Eso es lo que pienso cuando leo las noticias. A veces leo alguna otra que me hace pensar que aún hay algo de bondad en las personas. Pero en mi opinión, la mayor parte del tiempo prevalece el egoísmo, el cinismo, la indiferencia hacia lo que nos rodea.

Platón dijo: "Sé amable, pues cada persona con la que te cruzas está librando su ardua batalla". Es una de las frases más acertadas que he leído. Y creo que ahí radica el problema. No cuesta nada ser amable pero a veces vivimos tan encerrados en nuestro dolor, nuestras preocupaciones y problemas, que parece que tengamos que pagar un precio por una simple sonrisa o un gesto amable. No cuesta tanto, ¿sabéis?.

No creo que exista un "Mundo de Yupi", un universo ideal donde todos sean felices y se ayuden unos a otros. No pretendo una utopía. Solo creo que deberíamos ser más conscientes de lo que hay a nuestro alrededor. Ser más agradecidos con lo que tenemos.

Es una simple divagación. Hay días malos, como el que he tenido hoy. Y en esos días, ser amable con los demás es algo que me ayuda. Me siento más humilde cuando intento ayudar de algún modo a alguien aunque sea solo escuchando. ¿Será eso de "mal de muchos, consuelo de tontos"?. No lo sé. Solo sé que todos, absolutamente todos tenemos una batalla dentro, una procesión que camina silenciosa.

Empatizad. Por favor.