martes, 30 de abril de 2019

Fuego y Forja


10:46

Vuelvo a caer. La espiral de tu recuerdo me atrapa y me hace resbalar de nuevo, me deslizo suavemente y caigo ante tus pies ofreciéndote mi alma. Tómala, pues ya no me pertenece. La robaste, emulando a Prometeo en su intento de regalar a los hombres el fuego de los dioses.

Sean los dioses quienes me castiguen por volver a pecar, por sucumbir una vez más a la tentación de tus manos. Al deseo y el hambre voraz que conduce mis labios hasta el manantial oscuro de tu cuerpo. Caiga sobre mi la ira de Zeus. Volará sobre mi cabeza cada noche el águila que devorará mis entrañas y me arrancará el corazón. Pero yo no soy Prometeo, no soy inmortal. Prefiero caer mil veces en la tentación de tu boca.

Encadéname, cómplice de Hefesto. Llévame al Cáucaso, huye conmigo, repite cada noche el ritual en el que nos perdemos y nos abandonamos al placer de recorrer cada palmo de nuestro cuerpo con la calma de los que se saben ya derrotados.

Una caída más no provocará en mí más heridas de las que ya conozco. Las cicatrices brillan sin disimulo, recuerdos de noches lejanas.

jueves, 25 de abril de 2019

Lo escondido



16:51

Tan libres como mis actos y mis pensamientos desean ser las palabras que no se atreven a salir de mi boca. Tan salvaje es el instinto que me lleva a reprimir un grito ahogado que de un momento a otro explotará dentro de mí, dejando un árido desierto como único recuerdo de lo que un día fui.

Se acabarán los caminos y se reducirán a cenizas los días venideros. No quedará más remedio que ahogar el llanto, apuntar bien alto y disparar todo lo que alberga el rincón más oscuro de mi corazón. Resurgiré como el hermoso ave fénix y la historia volverá a escribirse. Palabras absurdas sobre papel arrugado que a nadie interesan.
El fondo de una ajada mochila que plantea un misterio para quienes no me conocen. Todo lo que me acompaña son viejos libros, lápices mordidos por el extremo, cuadernos con atormentados escritos y algunos objetos que me recuerdan que habito aún la tierra de los vivos.

Verán la luz todas las reflexiones que hoy se presentan moribundas en el umbral de mi húmeda cabaña. Y la primavera traerá el deshielo de los besos que quedaron en el aire.

martes, 23 de abril de 2019

Orilla



Soy enemigo de las ensoñaciones del pasado. Nunca me gustó evocar tiernos recuerdos por miedo al dolor, por el temor a las fotografías empañadas con las lágrimas de la añoranza. Por aquellos tiempos que nadie desea ya recordar.

Y esto es lo más sincero que habré dicho hasta hoy. Paralizado por el miedo desearía cubrir mis ojos con la venda del olvido y caminar libre recorando tan solo las imágenes de momentos felices. Aquellos momentos en los que uno se siente amado y protegido. Los días de la tierna infancia en los que no nos sentimos vulnerables.

Sumerjo mis pies en la orilla de la playa que nos vio crecer y pienso en ti, que pronto te fuiste. En la ausencia y el vacío. En la eterna huella que has dejado. En todo lo que ya nada será como antes.

La lente a través de la que observabas el mundo se rompió con tu marcha.

domingo, 21 de abril de 2019

Las cosas simples



21:12

¿De dónde viene el egoísmo? ¿Cuándo nos convertimos en unos cínicos interesados únicamente en nuestro propio bien? ¿En qué momento perdemos la inocencia y la pureza que nos hace únicos? Evolucionamos hacia lo inmoral, olvidamos qué nos trajo hasta aquí y ya no sabemos agradecer todo lo que nos ha sido dado. Los dones con los que la naturaleza nos ha provisto se nos antojan propios y ya no apreciamos nada que no provenga de lo material.

Desearía ser animal libre en busca de la supervivencia diaria. Criatura hermosa que ama su refugio y la paz de cada amanecer. Cuando caiga la noche quiero ver el brillo agudo de la luna sobre mi tejado humilde. Sin edificios de por medio, sin humo ni ruidos que impidan ese momento único en que la paz penetra cada poro de mi piel. Y cuando llegue el amanecer, quiero ser libre de nuevo y oír el arroyo tranquilo, el canto de las aves y tal vez un maullido matutino, compañero que busca mi mano bajo las sábanas todavía calientes.

Quiero la paz de una montaña solitaria, o de una playa en calma. Anhelo la soledad temporal que solo existe en mis sueños. La compañía de quien se sabe imprescindible. Ansío despedirme del cemento ardiente de estas calles, del incesante murmullo insensato de la juventud, de aquello que me aparta de lo real, de lo simple.

Las cosas simples.