Soy enemigo de las ensoñaciones del pasado. Nunca me gustó evocar tiernos recuerdos por miedo al dolor, por el temor a las fotografías empañadas con las lágrimas de la añoranza. Por aquellos tiempos que nadie desea ya recordar.
Y esto es lo más sincero que habré dicho hasta hoy. Paralizado por el miedo desearía cubrir mis ojos con la venda del olvido y caminar libre recorando tan solo las imágenes de momentos felices. Aquellos momentos en los que uno se siente amado y protegido. Los días de la tierna infancia en los que no nos sentimos vulnerables.
Sumerjo mis pies en la orilla de la playa que nos vio crecer y pienso en ti, que pronto te fuiste. En la ausencia y el vacío. En la eterna huella que has dejado. En todo lo que ya nada será como antes.
La lente a través de la que observabas el mundo se rompió con tu marcha.
martes, 23 de abril de 2019
Orilla
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