martes, 30 de abril de 2019

Fuego y Forja


10:46

Vuelvo a caer. La espiral de tu recuerdo me atrapa y me hace resbalar de nuevo, me deslizo suavemente y caigo ante tus pies ofreciéndote mi alma. Tómala, pues ya no me pertenece. La robaste, emulando a Prometeo en su intento de regalar a los hombres el fuego de los dioses.

Sean los dioses quienes me castiguen por volver a pecar, por sucumbir una vez más a la tentación de tus manos. Al deseo y el hambre voraz que conduce mis labios hasta el manantial oscuro de tu cuerpo. Caiga sobre mi la ira de Zeus. Volará sobre mi cabeza cada noche el águila que devorará mis entrañas y me arrancará el corazón. Pero yo no soy Prometeo, no soy inmortal. Prefiero caer mil veces en la tentación de tu boca.

Encadéname, cómplice de Hefesto. Llévame al Cáucaso, huye conmigo, repite cada noche el ritual en el que nos perdemos y nos abandonamos al placer de recorrer cada palmo de nuestro cuerpo con la calma de los que se saben ya derrotados.

Una caída más no provocará en mí más heridas de las que ya conozco. Las cicatrices brillan sin disimulo, recuerdos de noches lejanas.

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