20:55
Mis manos desnudas son el reflejo de lo que siempre temí alcanzar y al mismo tiempo de aquello a lo que me aproximaba sin control y sin querer evitarlo. El camino confuso por el que me perdía siendo aún un niño inocente. La imaginación desbordada que me empujaba a huir de la realidad inventando historias inverosímiles era la misma que traía los monstruos a mi cama cada noche.
Hoy mi rostro proyecta las sombras de las que nadie supo protegerme. Los temores acallados durante años, la rabia convertida en coraje y la frustración el impulso justo para crecer a la deriva. Las inseguridades que me persiguieron son hoy mis viejas amigas, aliadas en la batalla diaria, compañera en cada mañana.
Hoy nada puede ser peor. Las lecciones más duras se forjaron a fuego en mi alma. Nada terminó de escribirse, soy el autor independiente al que a nadie interesa leer. Sigo trazando mi destino cada día, cada mañana.
Pero aún hay espacio para el amor. Para los besos que sí recibimos, para las risas que sí se escucharon en momentos de felicidad por los que luchaste con valor.
De mi rabia nace mi fuerza.
domingo, 19 de mayo de 2019
Valor
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario