Sin pena ni gloria. Sin vino y sin sombra. Añoras todo lo que nunca tuviste y te extrañas de ser lo que nunca fuiste. ¿Qué intentas demostrar? La jaula en la que te hicieron cautivo hace tiempo que se abrió y sigues encerrado dando vueltas, creyéndote una bestia invencible, ignorando lo frágil que el orgullo te hacer ser. Todo cenizas, un día serás polvo y ceniza y ya nunca sabrás qué habría ocurrido de haber tenido una vida de verdad.
Cuéntame más. Sigue mintiéndote, sube a ese tren o déjalo pasar, haz algo que te haga sentir que sigues en este mundo. Camina o para. Escucha el silencio, piensa en los que no están ya aquí. Olvida de una vez qué habría esperado nadie de ti. Sencillo. Valora y dibuja esos mapas que tantas veces formaste en tu cabeza. Cruza esas cordilleras, hunde tus pies en la nieve y siente el frío clavarse como cuchillos en tus pies.
Hace tiempo que no ves un amanecer. Quizá este es un buen momento. Déjate caer en el césped húmedo todavía y despídete de las estrellas que te han acompañado en esta noche eterna. Di adiós, hasta luego, hasta siempre. Despierta. Abre los ojos al nuevo día que se despereza en tus narices.
Espabila. Aterriza con los pies en el suelo helado. Mírate al espejo y renuncia a las batallas inútiles. Las tentaciones vacías nunca ayudaron a nadie.
Sé real.
martes, 7 de mayo de 2019
5:35
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