viernes, 6 de diciembre de 2019

Puerto


¿Cómo has llegado hasta aquí?

Buscaste tu reflejo en un espejo equivocado. Sometida al yugo de quienes manejaron tu niñez como artífices de una tragicomedia. Hubo días felices, y ese es el resumen de una infancia marcada por tardes de apatía y domingos de paseos bajo la apariencia de normalidad.

Lo cotidiano se tornaba necesidad de volar, de imaginar otros mundos, otras vidas e identidades. Creaste un mundo paralelo que olía a páginas de libros viejos, a tinta de otros tiempos, a nombres rebuscados y novelas caballerescas de folletín del XIX. Y fueron éstos tus refugios en aquella casa de escasos metros donde convivía el amor y la destrucción en fingida armonía.

Tu destino fue como el hueso atado a un hilo que tortura al cachorro inocente que confía en alcanzarlo. Tanto importaba cuánto corrieras para atraparlo, pues no estaba a tu alcance, otros lo orquestaban al tiempo que te esforzabas en llenar sus corazones y reclamar su aprobación. Las huellas que iban dejando a su paso las almas de bondad que desfilaban ante ti, marcaron paulatinamente los rasgos que hoy ves tan definidos en este reflejo.

Todo aquello que te ha forjado ha sido al mismo tiempo causa de destrucción interior, de búsqueda de otro yo, rasgos desdibujados que solo tú puedes volver a trazar.

Vuela libre, alma perdida. Sigue navegando en esas páginas que te arropan en un mundo que no logras comprender del todo. De la mano de las musas arribarás a puerto, arrojarás el ancla y la sal del mar donde naciste curará tus heridas. Pues tus raíces no morirán ahora que él te espera en el fondo de ese mar.




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