El prisma inservible, insalvable, reflejaba la vibración de una voz ya lejana. El eco de días mejores. La paleta de colores, monocromía inexistente, monotonía irresistible y el grito desgarrado de la desesperación. Reverberación y cuatro paredes, prisión de un alma atormentada.
El humo impregna la pared. Un cuaderno manchado de ceniza y el alma tiznada de gris.
Volverás a ser barro si así lo deseas. Déjame desgarrarte un poco más.
"Le Désespéré, Gustave Courbet"

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