domingo, 2 de junio de 2019

Madrugada eterna



21:28

Despunta una nueva mañana, un nuevo día para ser otra persona. El calor en la planta de los pies, el sudor corriendo por la espalda. Intentaba cambiar algo sin ver que lo que ocurría en el transcurso de mis planes, era realmente la vida. Aquella vida que parecía sujeta con clavos ardiendo.

Esta noche será larga, comienza el verano, las veladas interminables a la luz de un despertador implacable que en apenas unas horas me recordará que todo comienza de nuevo. En cambio, una mano invisible me sujeta los hombros y me empuja suavemente hacia el mundo de los sueños donde lo real se mezcla con lo que desearía que fuese real. Donde mis más profundos deseos y mis más íntimas pasiones quedan expuestos. Donde quedo vulnerable a lo que la suerte quiera de mí.

Hubo un tiempo en que amaba el calor.

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